INFORMACIÓN GENERAL

55ª Edición Málaga - Madrid 26 Agosto - 17 Septiembre

Etapas: 21 Kms: 2.894 Corredores: 180
Equipos: 20 Kms/hora: 40,95 Retirados: 56
Cartel 1998
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Fue una apuesta de futuro
Setenta horas, veintiséis minutos y catorce segundos fue el tiempo empleado por Roberto Heras para subir a lo más alto del podio de la Vuelta 2000 el domingo 17 de septiembre. En total 2.894 kilómetros que se cubrieron a una media de 41,080 kilómetros a la hora. Dos minutos y treinta y tres segundos más tardó Ángel Casero y cuatro minutos y cincuenta y cinco segundos Pabel Tonkov, el tercero en el cajón de la Castellana. Ciento veinticuatro "gladiadores" del pedal y el asfalto llegaron a la capital del reino en medio de una gran animación de los ciento setenta y nueve que tomaron la salida en Málaga el 26 agosto.

Si algo buscaba la Vuelta 2000 era proporcionarle a los artistas, los ciclistas, un trazado en el que todos los especialistas tuvieran un espacio físico y un día determinado para poder sacar a flote sus mejores cualidades. Por ello, los más jóvenes dieron un paso importante en su carrera y convencieron a todos cuantos estaban pendientes de ellos que se debía apostar por el futuro.

El indiscutible Miguel Indurain dijo que la Vuelta 2000 había conseguido que los corredores estuvieran siempre metidos en carrera y Perico Delgado apuntó claramente que cada etapa deparaba una batalla. Entre batalla y batalla la Vuelta 2000 llegó a la capital del reino con un nuevo rey, Roberto Heras, y con un montón de cosas buenas.

Por dos segundos Abraham Olano no fue el primer líder de la Vuelta en Málaga, por cuatro no lo fue Jan Hruska y por quince no lo consiguió Víctor Hugo Peña. Alex Zuelle cubrió en 17:08 los 13,3 kilómetros de la primera contra-reloj individual. Un campeón a lo campeón empezó a darle realce a la carrera y a demostrar que las diferencias iban a ser mínimas y que nadie regalaría absolutamente nada. Por ello y para confirmar que la Vuelta 2000 iba a ser grande, Oscar Freire se llevaría los besos y las flores en Córdoba al adjudicarse la segunda etapa como gran mundialista.

Todos los días y cumpliendo el guión que todo buen director desea, la carrera entraba en una dinámica de combatividad y lucha. En Xorret de Catí, en la quinta etapa, Roberto Heras hizo su aparición tras un Eladio Jiménez que ganó por un mejor golpe de pedal y Alex Zuelle defendió su maillot oro. Los ataques fueron continuos y la lucha tan intensa como deportiva. En Tarragona, sobre 37, 6 kilómetros, el reloj volvió a cambiar el ritmo de la Vuelta. Zuelle cedió dos minutos y Abraham Olano confirmó que es uno de los corredores más regulares del gran pelotón y que los secretos de las jornadas contra el crono no existen para él.

El jersey oro paso a manos del discípulo de Manolo Saiz, pero la clasificación general se presentaba muy atractiva con Angel Casero en segundo posición y siguiendo su estela Ullrich, Santos González, Igor González de Galdeano, Heras, Tonkov y los más jóvenes, que empezaban a recibir las alegrías que depara lo bien hecho.

Con la Molina llegó la montaña y un nuevo e importante capítulo para la Vuelta 2000. En la estación de esquí catalana Félix Rafael Cárdenas nos recordó que los colombianos se transforman y Santos González dio el gran salto y desbancó a Olano, Casero y Ullrich. Al día siguiente, en Ordino Arcalis, los discípulos de Julián Gorospe en el equipo Euskatel, empezarían a ganarse un puesto entre los grandes. Roberto Laiseka imponía su ley, en una jornada en la que a su estela aparecían nombres tan llamativos como los de Sastre, Blanco, Heras, Beltrán, Escartín, Rubiera, Sevilla, Tonkov y Virenque. Ese día, el valenciano Angel Casero "crecía" unos centímetros más y se enfundaba en un maillot de líder con el que siempre había soñado. De amarillo-oro Casero se paseó por Zaragoza y por Santander y a punto estuvo de conseguir otro de sus sueños en los Lagos de Covadonga, donde cedió el mando, con el mismo tiempo, a un Roberto Heras que ya había anunciado que la Vuelta 2000 iba a ser suya si no le fallaban las fuerzas en el endiablado Angliru del concejo de Riosa. Y no le fallaron al corredor de Béjar. Aunque en la cubre del Angliru Roberto Simoni nos advirtió que podía ser el futuro ganador del Giro de Italia, el otro Roberto, Heras, puso tiempo de por medio y empezó a ganar la Vuelta 2000. Sus casi cuatro minutos de ventaja sobre Casero y cinco sobre Tonkov eran un colchón demasiado agradable como para no pensar en el mejor sueño del año.

Heras y Kelme-Costa Blanca terminaron con una semana sensacional y sentenciaron la carrera en el mismísimo alto de Abantos, sobre San Lorenzo de El Escorial. Ese día, Roberto Heras terminó de consagrarse y Angel Casero y Pabel Tonkov celebraron sus éxitos. Tan sólo quedaban los 38 kilómetros de la lucha contra el crono por unas calles de Madrid abarrotadas de público. Santos González no quería conformarse con su quinto puesto y no sólo fue el más rápido sino que obligó a Tonkov a luchar desesperadamente para conservar su posición de privilegio.

Así, con Heras, Casero y Tonkov en lo más alto, ciento veinticuatro héroes en la Castellana y muchísima alegría, finalizó la edición 55 de la Vuelta Ciclista a España. Una edición en la que se acortaron los kilómetros, se buscó el equilibrio y se consagró el espectáculo.