HERAS,
FAVORITO CON CARTEL
Siempre hay un año para descubrirse y un año para confirmarse. Tal vez por ello, en 1999 el bejarano Roberto Heras dio su primer gran paso y se convirtió en el mejor ciclista español y al siguiente nos brindó lo mejor que lleva dentro adjudicándose la Vuelta Ciclista a España 2000. Fue en el 99 cuando se llevó los primeros galardones y terminó siendo el primer español del ranking de la UCI. Ese mismo año comentó, y está escrito, que "me gustan las grandes vueltas". El 99 le había enseñado que podía con las grandes y con los grandes, por ello terminó quinto en el Giro de Italia -sin suerte en la primera semana- pero confirmando su condición de gran escalador al vencer en la etapa reina del Mortirolo. Fue subcampeón de España y logró colocar sus dos pies en el tercer peldaño del podio de la Vuelta a España tras Jan Ullrich e Igor González de Galdeano.
Heras ya había demostrado en el Naranco ovetense que era capaz de "volar" mucho y bien, por ello pudo en el 2000 con le Joux Plaine en un Tour de Francia en que fue quinto y terminó la temporada conquistando la Vuelta, tras un recital que comenzó en Covadonga camino del lago Enol y continuó en el ya mítico Angliru de Riosa, para finalizar subido al escalón más alto del podio de Madrid.
El Roberto Heras que veremos en la Vuelta Ciclista a España, con el color azul del US Postal americano, es sin duda un número uno. Natural de Béjar, vino al mundo el 1 de febrero de 1974, es un producto de la Escuela de Ciclismo de su pueblo salmantino, y un deportista creado a golpe de pedal y de balón (le gusta el fútbol y no lo hace mal), pero que centró su mirada en los éxitos del incomparable Lale Cubino.
Pero Roberto Heras es también un producto de la cantera vasca. Un buen día un técnico vallisoletano le comentó a José Luis Laka, director del Café La Fortaleza y luego del equipo Euskadi, que fuera a ver a un muchacho de Béjar que rodaba muy bien y que se llamaba Heras. Laka realizó el viaje y se llevó a Roberto para Galdakao, donde en esas fechas trabajaba su padre. Con el Orbea Pan Ocio en 1995 empezó a demostrar su calidad y a estar entre los mejores. Defendió en los Campeonatos de España amateur de Segovia los colores de la selección de Euskadi (fue tercero) junto a Ricardo Otxoa (campeón), Joseba Beloki y Unai Osa, entre otros jóvenes de gran proyección.
En un hotel de Segovia, en presencia de Lale Cubino, firmó por Kelme y comenzó su andadura profesional fuera de Euskadi. Con su primer dinero le regaló un coche a su padre, le montó un negocio de calefacción a sus hermanos y centró sus esfuerzos para llegar lo más alto posible. Ya demostró su calidad en el Giro de Italia, también lo hizo en el Tour de Francia y el pasado año ratificó todo lo bueno que lleva dentro en la Vuelta Ciclista a España. Ganó la Vuelta en el 2000 de verde, azul y blanco defendiendo los colores de Kelme-Costa Blanca y ahora, totalmente de azul, comparte junto a Lance Armstrong todos sus éxitos, mientras busca los suyos propios e intenta descubrir en primera fila los grandes secretos del actual número uno mundial. Roberto sigue siendo el mismo, aunque deportivamente ya nadie le puede quitar, vaya donde vaya, ese cartel de favorito que él mismo, con sus éxitos, se ha colgado del cuello.